Contenido
El problema
Un hospital no atiende cuerpos abstractos: atiende personas con historia, creencias y decisiones difíciles.
La inteligencia artificial ya se usa para apoyar diagnósticos, estimar riesgos, personalizar tratamientos y organizar recursos. Esa capacidad puede mejorar la eficiencia, pero también cambia la forma en que se decide dentro del sistema sanitario.
El problema aparece cuando una herramienta automatizada recomienda una acción que técnicamente parece correcta, pero no tiene en cuenta convicciones religiosas o morales relevantes para el paciente.
El artículo sitúa esa tensión entre dos derechos que deben convivir: el derecho a la salud y la libertad religiosa. Ninguno debería anular automáticamente al otro.
Por qué es difícil
La neutralidad puede ser aparente
Un algoritmo parece objetivo, pero sus datos, reglas y prioridades pueden reflejar una visión cultural dominante.
La religión influye en decisiones clínicas
Algunas personas aceptan o rechazan tratamientos por motivos de conciencia, dieta, ritual, final de vida o sentido de la dignidad.
Los datos sensibles exigen cuidado
Registrar creencias puede ayudar a personalizar la atención, pero también abre riesgos de privacidad, uso indebido o discriminación.
La responsabilidad se reparte
Si una recomendación automatizada causa daño, no siempre es evidente si responde el profesional, el hospital, el proveedor tecnológico o todos a la vez.
La idea principal
Parejo-Guzmán y Cobos-Sanchiz proponen mirar la IA sanitaria como parte de un sistema jurídico, ético y organizativo. No basta con preguntar si el modelo funciona; hay que preguntar qué derechos afecta, qué valores presupone y quién supervisa su uso.
La inteligencia artificial puede ser útil si ayuda a adaptar la atención a las necesidades reales de cada paciente. Por ejemplo, puede recordar restricciones alimentarias, preferencias registradas o posibles conflictos entre tratamiento y creencias.
Pero esa misma capacidad se vuelve problemática si el sistema no explica sus recomendaciones, si trata la religión como un dato irrelevante o si convierte decisiones sensibles en una ruta automática difícil de cuestionar.
La atención personalizada no consiste solo en ajustar dosis: también implica respetar la forma en que una persona entiende salud, cuerpo, vida y conciencia.
Una forma sencilla de verlo
Un GPS puede proponer una ruta rápida, pero si no sabe que una carretera está cerrada para ti por una razón importante, su recomendación deja de ser buena.
Cómo se resolvió
El trabajo desarrolla un análisis documental, jurídico y conceptual. No prueba un algoritmo concreto; ordena los riesgos y propone criterios de gobernanza.
Definir la tensión principal
El artículo parte de la convivencia entre libertad religiosa, derecho a la salud, autonomía del paciente y organización eficiente del sistema sanitario.
Revisar aplicaciones de IA en salud
Examina diagnóstico asistido, predicción de riesgo, tratamientos personalizados, seguimiento de pacientes y gestión hospitalaria.
Analizar casos sensibles
Se detiene en transfusiones, dietas religiosas, reproducción asistida, donación de órganos, sedación paliativa y cuidados al final de la vida.
Detectar riesgos jurídicos
El trabajo destaca sesgos, discriminación indirecta, falta de transparencia, problemas de privacidad y dudas sobre responsabilidad legal.
Proponer gobernanza participativa
Defiende auditorías, supervisión humana, trazabilidad, evaluación de impacto y participación de profesionales, pacientes y comunidades afectadas.
Conclusión del enfoque
La solución no es elegir entre tecnología o diversidad religiosa, sino diseñar sistemas capaces de mejorar la atención sin borrar valores legítimos del paciente.
Análisis jurídico
Revisa cómo la IA afecta derechos fundamentales, responsabilidad sanitaria y marcos regulatorios como el AI Act europeo.
Ética sanitaria
Examina autonomía, dignidad, justicia, privacidad y relación médico-paciente en decisiones mediadas por algoritmos.
Gobernanza multiactor
Propone que la supervisión de IA sanitaria incluya voces técnicas, clínicas, jurídicas, institucionales y sociales.
El análisis
Este trabajo no presenta un experimento con pacientes ni una comparación de modelos. Su aportación es conceptual: reunir IA sanitaria, libertad religiosa, derecho a la salud y responsabilidad legal en un mismo marco de análisis.
Los autores plantean tres preguntas de investigación: cómo transforma la IA la gestión de la diversidad religiosa en salud, qué tensiones surgen entre autonomía del paciente y decisiones automatizadas, y qué elementos jurídicos hacen falta para gobernar esta situación.
La metodología es no experimental y se basa en revisión documental, análisis normativo y reflexión interdisciplinar. Eso permite mirar el problema de forma amplia, sin reducirlo a una métrica técnica.
Qué se descubrió
El trabajo muestra que la diversidad religiosa no es un detalle periférico en sanidad. Puede afectar decisiones muy concretas: qué tratamiento aceptar, qué cuidado recibir, cómo entender el final de la vida o qué información debe tener el profesional antes de recomendar una intervención.
También advierte que una IA mal diseñada puede generar discriminación indirecta. No hace falta que el sistema ataque una creencia; basta con que ignore restricciones relevantes o use datos que representen peor a determinadas comunidades.
La propuesta más práctica es tratar la IA sanitaria como un sistema de alto impacto que necesita supervisión, trazabilidad y participación. La confianza no se consigue diciendo que el algoritmo es neutral, sino demostrando que sus decisiones pueden revisarse y corregirse.
- La IA puede mejorar la personalización clínica si incorpora preferencias y límites del paciente de forma segura.
- La privacidad es crítica porque las creencias religiosas son datos especialmente sensibles.
- La transparencia ayuda a detectar si una recomendación respeta o ignora valores relevantes.
- La supervisión humana sigue siendo necesaria en decisiones con carga ética o religiosa.
- La gobernanza debe incluir mecanismos de auditoría, responsabilidad y participación social.
Una medicina más inteligente no debería ser menos humana, menos plural ni menos responsable.
Por qué importa
La IA sanitaria suele presentarse como una mejora de eficiencia: menos tiempos, mejores predicciones, más personalización. Este artículo recuerda que la eficiencia no basta si el sistema pierde sensibilidad hacia la persona concreta.
Importa porque muchos conflictos no aparecen en el dato clínico básico. Una recomendación puede ser estadísticamente razonable y, aun así, entrar en conflicto con convicciones profundas del paciente.
También importa para hospitales y desarrolladores: si una herramienta afecta decisiones sensibles, no basta con entrenarla bien. Hay que definir quién responde, cómo se audita, qué información se registra y cuándo debe intervenir una persona.
Aplicaciones reales
Historia clínica sensible
Registrar preferencias relevantes del paciente con consentimiento, seguridad y límites claros de uso.
Recomendaciones clínicas
Avisar cuando una intervención pueda entrar en conflicto con creencias o decisiones previamente expresadas.
Comités hospitalarios
Revisar herramientas de IA que afecten tratamientos, priorización de recursos o decisiones al final de la vida.
Auditoría algorítmica
Comprobar si el sistema produce sesgos o exclusiones contra grupos religiosos o culturales.
Qué podemos aprender
La inteligencia artificial puede ayudar a cuidar mejor, pero solo si el sistema recuerda que decidir en salud no es solo optimizar una salida: es tratar con personas, derechos y valores.
Preguntas frecuentes
Este comentario es una publicación propia
No. Es una explicación divulgativa de un trabajo de María-José Parejo-Guzmán y David Cobos-Sanchiz.
El artículo propone usar religión para decidir tratamientos
No exactamente. Propone que los sistemas sanitarios respeten la diversidad de creencias cuando esas creencias sean relevantes para la autonomía, la dignidad y la atención del paciente.
La IA sanitaria queda descartada
No. El trabajo defiende una IA mejor gobernada: transparente, supervisada, sensible a la diversidad y jurídicamente responsable.
Es un estudio con datos clínicos
No. Es un análisis jurídico, ético y conceptual sobre IA, salud y diversidad religiosa.
Trabajo comentado
Publicación original y recursos
Parejo-Guzmán, M.-J.; Cobos-Sanchiz, D. Impact of Artificial Intelligence on the Management of Religious Diversity in Healthcare. Religions 2026, 17(1), 20.